Destino final: la súper ciudad

Rosa Uriol

Head of Research Knight Frank

“Las firmas se mueven hoy en día no solo a ubicaciones dónde puedan encontrar unas oficinas de calidad, sino donde el ambiente que las rodea sea atractivo para el empleado”

 

“Las ciudades que no sean capaces de adaptarse perderán negocios, puestos de trabajo e inversión. Es el caso de Fairfield, en Connecticut, que el año pasado vio cómo la sede de GE se trasladaba a Boston, atraída por sus famosas universidades y su cultura innovadora”

 

De media, prácticamente un 20% de nuestra jornada laboral se desarrolla fuera del puesto de trabajo, según datos de la Universidad de Loughborough, lo que significa que a lo largo de la semana pasamos el 80% del tiempo fuera de la oficina. El hecho de que un porcentaje tan significativo de nuestro día a día transcurra de puertas hacia afuera hace imprescindible extender el “efecto Hawthorne” a toda la ciudad si esta quiere ser competitiva a nivel global.

Una ciudad debe inspirar y contener ese efecto “Wow” tanto como lo hace una oficina de Google, más si espera atraer compañías de ese nivel. Ese factor es lo que define a las ciudades globales.

 

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